jueves, 22 de mayo de 2014

"No estoy segura de haberte visto quebrada..."

Hemoglobina glucosilada: 13%
Diabetes: Tipo 1

Desde noviembre del año pasado empecé a bajar de peso, al principio era imperceptible, medio kilo aproximadamente, nunca he tenido sobrepeso, pero en ese entonces, tampoco el cuerpo que acostumbraba tener, así que me dio gusto.

En diciembre ya tenía alrededor de 4 kilos menos, tuve que viajar de emergencia a Torreón, donde hay un puesto de gorditas en cada esquina, y aparte en fechas navideñas, así que le entré con singular alegría a ese manjar, al regresar a Tijuana ya tenía otro menos.

De enero a abril la situación no fue diferente, de hecho fue peor, perdí en total otros 10 kilos más, y además ahora tenía una sed insaciable, un hambre atroz y continúa, unas ganas de orinar incontenibles, y un cansancio que no disminuía por más que descansaba, sabía que algo estaba mal.

Siempre he sido testaruda para ir al médico, lo evito lo más posible y más si tengo que ir al IMSS (la vida es muy corta para pasarla haciendo filas), pero no podía postergarlo más, era obvio que algo estaba pasando.

Después de que me dieron el diagnóstico en el Hospital General, y que mi médico familiar lo confirmó en mi consulta, fue un shock gradual, tardé en asimilarlo porque aún no entendía la magnitud del problema, y me daba cuenta cada vez que me decían "eso no puedes comer", "eso tampoco", "olvídate de...", "no más cheve" (noooooo guay yisus guay), cada "NO", era una dosis de ubicatex de que mi vida ya era diferente.

Pero aguanté, me sentía abrumada, estresada y hasta enojada, pero aguanté; cuando me dieron el bonche de pastillas para todo un mes, fue otro shock, pensaba: "para todo el mes?, así va a ser siempre?", pero seguí aguantando, ni modo, era lo que tenía qué hacer.

En la consulta también me dijeron que tenía diabetes tipo 2 (diabetes mellitus), que mi nivel de azúcar en los últimos tres meses (a partir de enero), había estado entre 430 y 450, que fácil pude caer en coma diabético, aunque hay personas que han soportado más; y que además probablemente tenía la enfermedad desde hacía 5 años, "qué?? tengo diabetes desde los 23???", y de repente me pasó por mi cabeza todo lo que he hecho en ese tiempo, pero estaba bien, no me iba a detener pensando en el pasado, tenía que pensar en controlarme.

Seguí aguantando cuando fui al mercado y ahora tenía que leer las etiquetas de cada producto que quería comprar, si rebasaba lo permitido pues ya quedaba fuera de la lista, ahora tenía que comer cereal del gallo, endulzar con splenda, ensaladas, verduras, sólo frutas permitidas (no mis favoritas),tostadas horneadas, yogur bajo en grasa, en fin, todo lo que fuera light o cero azúcar, o lo avalado por la Federación Mexicana de Diabetes.

"Qué voy a comer entonces?", ahora no podía comer mi comida favorita, las enchiladas suizas de mi mamá; las flautas de la procu, pasta, pizza, los raspados de cajeta "qué les pasa?, qué no saben que ya viene el verano?? y que me encanta comer??", pero seguí aguantando.

Desde un mes antes del diagnóstico ya venía sintiendo una debilidad inusual, no podía ni subir al primer piso de mi edificio sin tomar un descanso, o sostenerme del barandal porque sentía que mis piernas me traicionaban, un cansancio extremo que me hacía decirme "no estoy tan vieja para sentirme tan así de cansada, será normal", todo eso lo seguí aguantando.

También aguanté las náuseas y los mareos constantes, lo sigo haciendo, ya no tan intensos, pero no me deshago de ellos todavía.

Ayer me dieron los resultados de mis últimos análisis,tenía la esperanza de que me dijeran "hubo un error, estás bien sólo cuídate para que no te pase", pero no, aún no decido si lo que me dijeron es mejor o peor, ahora confirmaban el diagnóstico, tengo diabetes, pero tipo 1, mi tratamiento con pastillas no ha funcionado ni la dieta, y de ahora en adelante necesitaré insulina. 

Ya no aguanté más, mi doctora me lo dijo a través del chat (somos compis pues), y en otra ventana tenía a una de mis mejores amigas hablando sobre mi blog anterior, "no estoy segura de haberte visto quebrada", me dijo, y no, no lo había hecho, no tenía porqué deprimirme, hay personas que están pasando cosas peores, sería un insulto para ellas quejarme por esto.

Pero la verdad es que lo hice, me quebré, después de 3 semanas de sentirme mal, del diagnóstico, del cambio de hábitos, de las restricciones, me quebré con lo de la insulina, me fui a mi casa, me hice bolita en la cobija que tengo desde niña, abracé a Bonnie, y me eché a llorar, y me siento mal por eso.

Hay niños que luchan cada mes por los efectos secundarios de una quimioterapia; niños discriminados por ser contagiados con VIH al nacer; mujeres admirables que tienen que soportar que les corten sus senos por el cáncer; y yo sólo tengo diabetes tipo 1 y me pongo a llorar como si fuera el fin del mundo, qué vergüenza!

Pero ya pasó, sólo fue una crisis, no me enorgullezco de ella, pero ya pasó; ahora lo que sigue, aprender a inyectarme y a cargar con mi glucómetro a todos lados.

La diabetes tipo 1 viene de nacimiento, la mayoría de las veces es diagnosticada en niños,adolescentes y adultos jóvenes; ésta ocurre cuando el páncreas no genera la cantidad adecuada de insulina, la encargada de movilizar el azúcar en la sangre hasta las células.

El mal funcionamiento del páncreas genera insulina de menos, por lo que es importante que un médico calificado prescriba la dosis necesaria.

Sin la insulina suficiente, la sangre se acumula en el torrente sanguíneo y el cuerpo es incapaz de usarla para obtener energía; sí, también era información que yo ya sabía y que había publicado, y ahora que lo veo desde esta trinchera entiendo más cosas.

*Ángela


lunes, 19 de mayo de 2014

Tienes diabetes...

Nivel de azúcar: 264/110

Diabetes: Tipo 2 (Mellitus)



Tenía pocos días de haber regresado de Miami, Florida, tres para ser exacta, me sentía cansada, pero el cansancio es una constante en mi vida, así que no le di importancia; me fui a trabajar, a las 9:00 tenía evento en la Jurisdicción Sanitaria, y una hora después en el Hospital General, así que debía apurarme.

Terminé mi primer punto en la agenda, y me dirigí al hospital, ese día iban a festejar a niños con payasos por el Día del Niño, así que entrevistaría a la "payasita" que inició el movimiento.

En el trayecto me sentí mal, débil, mareada, hubo un momento en que comencé a ver puntos blancos y casi pierdo el control del automóvil, pero me repetí una vez más "necesito vacaciones, me hace falta dormir".

Al llegar al hospital, saludé a mis compañeros, a quienes les noté una expresión de sorpresa, ahora sé que fue por mi drástica delgadez, me dirigí a hacer mis entrevistas, pero justo en el momento de realizar mi trabajo comencé a sentir un calor insoportable, y mis piernas parecían que se derretían, tuve que cortar la entrevista y sentarme, de lo contrario iba a caer.

Estaba en un hospital, así que no tardó la enfermera en llegar y tomarme la presión, todo estaba en orden, pero al momento de hacerme la prueba de glucosa, salí con 293, cuando el normal es 110, estaba descompensada y necesitaba ir a urgencias de inmediato.

Al día siguiente continuaron los análisis de química sanguínea, el resultado no fue el mejor: "El resultado es positivo: tienes diabetes" me dijo mi amiga y colega, que me ayudó a agilizar los estudios, "de ahora en adelante tendrás que cuidarte, no puedes comer harinas, jugos, sodas, frutas como el plátano, el mango, hasta que hables con tu médico y te controles".

Lo admito, no le di la importancia que tiene y dije "ah ok, diabetes, no hay problema, sé todo sobre el tema"

Y era verdad!, desde pequeña he vivido con esa enfermedad de cerca, mi nana falleció por complicaciones a los 52 años, no la conocí; mi abuelo vivió 30 años con ella, le amputaron los dos pies, yo miraba cuando mi mamá le cuidaba los muñones, la dieta que llevaba, los medicamentos que tomaba; desde hace 5 años también me ha tocado ver cómo mi madre ha cambiado sus hábitos alimenticios a causa del azúcar; y no sólo eso, yo misma he escrito cientos de notas, artículos y reportajes abordando el tema, cada 14 de noviembre debo sacar mi reportaje especial, claro que sabía todo sobre la diabetes!... ja! que ilusa.

Con el paso de los días me empezó a "caer el 20" de lo que en verdad me estaba pasando, ya no podía desayunar chilaquiles o simplemente no desayunar, ni malpasarme, lo que es común en mi profesión; las flautas de la procu estaban prohibidas y no podía ni siquiera pensar en un raspado de cajeta con nuez, no importa cuanto calor haga, ahora era como cometer suicidio.

Fue en esos momentos cuando me di cuenta de que en realidad no sabía absolutamente nada de lo que era tener diabetes, y sigo sin saber, cada día descubro algo nuevo, un síntoma nuevo, una complicación nueva, incluso nuevos remedios, los trato de plasmar en mis notas, pero sé que tal vez tenga el mismo efecto que tenía en mi esa información, no sabrán su importancia a menos que lo estén viviendo.


En Baja California, 7 de cada 10 consultas que se hacen en el sector salud y Seguro Social corresponden a personas diabéticas que acuden por alguna complicación, de acuerdo a información de la Secretaría de Salud, ahora soy parte de esa estadística, yo sé que no soy la primera, ni seré la última en padecerla, de hecho somos 366 millones de personas a nivel mundial las que la tenemos según la OMS, sabía que algún día la tendría, es mi herencia, la cual esperaba cuando estuviera en mis 40s o 50s, no a mis 28 años, ése fue mi asombro.