Tipo: 1
Nivel de azúcar: 168
Tenía mucho sin escribir una entrada, mucho trabajo, mucho aprendizaje, muchas cosas qué hacer, mucho cansancio y muy poco tiempo, pero bueno, por fin me tocó otro sábado de guardia, y es hora de la la inspiración.
El miércoles cumplí dos meses de mi diagnóstico, y a dos meses y tres días después, por fin llegué a mi control, según mi doctora, fue en poco tiempo, a mí me pareció una eternidad.
Evidentemente la insulina funcionó, pero saben lo difícil que fue llegar?, al menos para mí, los que me conocen, saben de mi amor por la comida, sobre todo si es rica y barata jaja; tuve que aprender a limitarme, a controlar mi ansiedad, y adaptarme a lo que había y trabajar con lo que tenía.
Estuve una semana en un curso en San Diego, independientemente de lo que aprendí, que dicho sea de paso fue una experiencia maravillosa, mi mayor frustración fue la comida.
Para empezar, no me gusta molestar o que se deban tomar ciertas medidas sólo por mí, me siento incomoda; y además, en Estados Unidos es difícil encontrar (al menos yo), comida apta para mí, así que después de mucho tiempo, tuve que comer pizza, pastas, sandwiches normales (pan blanco), pero todo en cantidades moderadas.
Desayunaba sin falta a las 7 u 8 de la mañana, hábito que no tengo muy bien arraigado aquí, comía a la 1, y cenaba a las 7, desde ahí empecé a notar mejoría a pesar de lo que consumía, igual tuve mis descompensadas, pero nada que no pudiera manejar.
Otro de mis retos es la inyección, sí, lo sé, la aguja es muy pequeña, pero soy pobre y delicada, y tantos piquetes en el estómago ya me están dejando huella, no física afortunadamente, pero traigo resentido, adolorido todo alrededor de mi lonjita, y más si se me ocurre bajarle la temperatura al refri.
Pero a pesar de todo, el hecho de que por fin haya llegado a mis niveles de glucosa normal 129/130 en ayunas y 168/180 después de comer, en tan poco tiempo, como dice mi doctora, me da gusto, siento que por fin avancé.
Porque por más que me limitaba, que me aguantaba comer algún antojo, tomar alguna bebida, o hacer algo de lo que normalmente hacía, sentía que no lograba nada, que todo era en vano, que jamás iba a poder llegar al control, que en los próximos estudios iba a tener complicaciones en mis ojos, en mis riñones, en mi corazón, en mi cerebro, que jamás iba a poder retomar el control de mi vida.
Saben lo que se siente no ser uno mismo?, no ser dueño de tus decisiones, sino basarlas en algo más?, en mi caso la diabetes, en ser la única que no come pastel en una fiesta?, en que a pesar de llevar prisa, no poder llegar a comprar una hamburguesa sólo para salir del paso?
Hoy me he vuelto a sentir yo, hoy siento que puedo bajarla aún más, mi reto ahora es seguir así durante dos meses, y me siento motivada para lograrlo, sé que lo haré, como me han dicho, he salido de peores.
DATO
La insulina debe permanecer en una temperatura entre 2 y 5 grados Centígrados, jamás salir del refrigerador, incluso la jeringa se debe preparar desde el refrigerador.
Sin embargo, si la hormona se mantiene muy fría, digamos que entre 2 y 3 grados, ésta duele más cuando está dentro del cuerpo.
Muchas personas, lo sienten desde que se inyecta, otras cuando ya está dentro del cuerpo, el dolor se comienza a sentir como un hematoma, e incluso puede aparecer un pequeño morete, lo ideal es mantenerla en 4 grados.