lunes, 14 de julio de 2014

Montaña rusa

Diabetes: Tipo 1
Nivel de azúcar: 115

La semana pasada no me fue del todo bien, durante el día mi nivel de azúcar llegaba hasta los 450 en promedio, y en la noche y madrugada bajaba tanto, que me despertaba con niveles en 50.

Se siente horrible despertar bañado en sudor, tan empapado que al despertar desorientado piensas que te cayó un balde de agua, tampoco tienes fuerzas para levantarte siquiera a tomar un vaso de agua, necesitas azúcar urgente, o de lo contrario, corres el riesgo de que siga bajando.

Pero, ¿qué causó todo el desajuste?, pues a ciencia cierta no lo sé, creo que fueron varias cosas, una de ellas mi alimentación, fue muy irregular esta semana, no siempre se come lo que se debe sino lo que se puede; por otro lado, admito que me malpasé, no olvidemos que trabajo en un periódico, y aunque me esfuerce, no siempre puedo disponer de mi tiempo o disfrutar de mi horario de comida, como los que trabajan en horario de oficina, y sí lo sé, debo cargar con mi lonche y snacks a todos lados, y lo hago, pero no siempre se puede, esas son las justificaciones que tengo para mis hiperglucemias.

Ahora vamos con los bajones, no tengo idea de dónde salieron!!, en la noche debo cenar ligero, inyectarme, y comer un snack casi a medianoche, y así lo estuve haciendo, y aún así amanecía a punto del desmayo, según mi doctora, me fui a los extremos con las cosas ligeras y le bajamos a la dosis de insulina en las noches.

Pero hay otro factor que no había considerado hasta apenas ayer, que salió el tema en el grupo de ayuda en el que estoy, (gracias por su apoyo, por cierto), las emociones, ¿qué tan importantes son las emociones para una persona con diabetes?, claro, visto desde el punto de vista de salud, no el emocional.

Pues al parecer es decisivo, el azúcar puede subir o bajar como le de su gana, si estoy triste, alegre, enojada, estresada, animada, o sea, estoy a su merced; claro que hay unas emociones más dañinas que otras, y unas que bajan y otras que suben.

Aunque he logrado controlar mis niveles de estrés provocados por mi pregunta de todas la semanas "¿cómo le voy a hacer para pagar...?" o sea, que ya me acostumbré y ya no me estreso tan fácil, el resto de mis emociones no las he manejado por completo.

Esta semana estuve preocupada, como siempre, los temas económicos; triste porque mi chaparrito fue robado; pero más que nada, la emoción que dominó mi estado esta semana fue "Decepción", el creer que conoces a una persona tanto, que jamás te imaginas que en algún momento las cosas pueden cambiar.

Pero ahora que lo pienso, si el azúcar me apareció de un día para otro cambiando mi vida, porque no lo harían las personas, que son aún más impredecibles, y en muchos casos, despreciables.

Lo admito, la hipocresía es un arte que yo nunca podré dominar, me gustaría decir que admiro a las personas que sí lo hacen, pero no, no me gusta aplaudir ese tipo de egoísmo y desconsideración.

Una persona que les dedica tiempo y les brinda una amistad sincera, jamás debe recibir a cambio conveniencia, o por lo menos no lo hagan conmigo, no sólo se me subiría la glucosa, sino que no me quieren ver enojada.

Al final las cosas siempre se acomodan como deben de estar, la gente mediocre se junta con sus iguales, y los que seguimos creyendo en ellos, aprendemos de nuestros errores, aunque al rato volvamos a tropezar.

Volviendo al tema (jaja ya sé, se me fueron las cabras al monte, pero ya volvieron), pues ahora resulta que siempre debo andar feliz, o neutral, para que no se me suba, como si no fuera suficiente descontrol ya.