Nivel de azúcar: 264/110
Diabetes: Tipo 2 (Mellitus)
Tenía pocos días de haber regresado de Miami, Florida, tres
para ser exacta, me sentía cansada, pero el cansancio es una constante en mi
vida, así que no le di importancia; me fui a trabajar, a las 9:00 tenía evento
en la Jurisdicción Sanitaria, y una hora después en el Hospital General, así
que debía apurarme.
Terminé mi primer punto en la agenda, y me dirigí al
hospital, ese día iban a festejar a niños con payasos por el Día del Niño, así
que entrevistaría a la "payasita" que inició el movimiento.
En el trayecto me sentí mal, débil, mareada, hubo un momento
en que comencé a ver puntos blancos y casi pierdo el control del automóvil,
pero me repetí una vez más "necesito vacaciones, me hace falta
dormir".
Al llegar al hospital, saludé a mis compañeros, a quienes
les noté una expresión de sorpresa, ahora sé que fue por mi drástica delgadez,
me dirigí a hacer mis entrevistas, pero justo en el momento de realizar mi
trabajo comencé a sentir un calor insoportable, y mis piernas parecían que se
derretían, tuve que cortar la entrevista y sentarme, de lo contrario iba a
caer.
Estaba en un hospital, así que no tardó la enfermera en
llegar y tomarme la presión, todo estaba en orden, pero al momento de hacerme
la prueba de glucosa, salí con 293, cuando el normal es 110, estaba
descompensada y necesitaba ir a urgencias de inmediato.
Al día siguiente continuaron los análisis de química
sanguínea, el resultado no fue el mejor: "El resultado es positivo: tienes
diabetes" me dijo mi amiga y colega, que me ayudó a agilizar los estudios,
"de ahora en adelante tendrás que cuidarte, no puedes comer harinas,
jugos, sodas, frutas como el plátano, el mango, hasta que hables con tu médico
y te controles".
Lo admito, no le di la importancia que tiene y dije "ah
ok, diabetes, no hay problema, sé todo sobre el tema"
Y era verdad!, desde pequeña he vivido con esa enfermedad de
cerca, mi nana falleció por complicaciones a los 52 años, no la conocí; mi
abuelo vivió 30 años con ella, le amputaron los dos pies, yo miraba cuando mi
mamá le cuidaba los muñones, la dieta que llevaba, los medicamentos que tomaba;
desde hace 5 años también me ha tocado ver cómo mi madre ha cambiado sus
hábitos alimenticios a causa del azúcar; y no sólo eso, yo misma he escrito
cientos de notas, artículos y reportajes abordando el tema, cada 14 de
noviembre debo sacar mi reportaje especial, claro que sabía todo sobre la
diabetes!... ja! que ilusa.
Con el paso de los días me empezó a "caer el 20"
de lo que en verdad me estaba pasando, ya no podía desayunar chilaquiles o
simplemente no desayunar, ni malpasarme, lo que es común en mi profesión; las
flautas de la procu estaban prohibidas y no podía ni siquiera pensar en un
raspado de cajeta con nuez, no importa cuanto calor haga, ahora era como
cometer suicidio.
Fue en esos momentos cuando me di cuenta de que en realidad
no sabía absolutamente nada de lo que era tener diabetes, y sigo sin saber,
cada día descubro algo nuevo, un síntoma nuevo, una complicación nueva, incluso
nuevos remedios, los trato de plasmar en mis notas, pero sé que tal vez tenga
el mismo efecto que tenía en mi esa información, no sabrán su importancia a
menos que lo estén viviendo.
En Baja California, 7 de cada 10 consultas que se hacen en
el sector salud y Seguro Social corresponden a personas diabéticas que acuden
por alguna complicación, de acuerdo a información de la Secretaría de Salud,
ahora soy parte de esa estadística, yo sé que no soy la primera, ni seré la
última en padecerla, de hecho somos 366 millones de personas a nivel mundial
las que la tenemos según la OMS, sabía que algún día la tendría, es mi
herencia, la cual esperaba cuando estuviera en mis 40s o 50s, no a mis 28 años,
ése fue mi asombro.
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