sábado, 31 de mayo de 2014

Para siempre

Diabetes: Tipo 1
Nivel de azúcar: desconocido

Está por terminar mi primera semana con tratamiento de insulina, es diferente a lo que pensaba, pero tampoco es la octava maravilla.

Nunca me han gustado las agujas, cuando era niña me escondí debajo de una mesa cuando mi mamá fue a buscar a alguien para que me inyectara, a su regreso, literalmente me sacó a escobazos, y cunado me inyectaron lloré hasta quedarme dormida, pensando en cómo deshacerme de esa escoba.

Ahora mi temor no era tanto la aguja, ni el líquido, o el dolor (que por cierto, no duele), sino la frase "usarás insulina PARA SIEMPRE (siempre, siempre, iempre, empre, mpre, pre, re, e...)", es decir, para siempre es mucho tiempo!!

A qué horas dije que me quería casar con la diabetes, como para que me junten con la insulina de por vida, no es mi frase favorita definitivamente, por algo no me he casado (entre otras cosas).

A diferencia del matrimonio, en esto no ´puedo ni debo cambiar de opinión, a querer y no, debo de aceptar que aunque llegue a controlar mis niveles de azúcar, jamás voy a poder volver a hacer lo que se me venga en gana, en cuanto a mi estilo de vida se refiere.

Siempre me dije que festejaría en grande mi cumpleaños hasta llegar a los 30, y hasta el momento lo había hecho: celebrar con todos mis amigos y familia, hasta perder la conciencia, celebrar todo el fin de semana, y hasta dos, dependiendo de que día de la semana cayera mi fecha; comer pastel hasta decir basta; ir a comer o cenar la comida que se me antojara y beber lo que los bares me dieran de cortesía.

Ahora eso es un lujo, el pastel tendrá que ser para diabéticos, si es que hay pastel; la cena se limitara a algo con muchas verduras al vapor, o ensalada, o a la parrilla, ya saben, de ese tipo de comida que da hambre media hora después de que la consumes; festejaré de un día para otro porque ya no aguanto y sólo quiero dormir; suponiendo que decida hacer algo; y si bebo, sólo serán 250 mililitros de vino, no tengo permitido más, y al día siguiente rápido a medirme el azúcar, ponerme la insulina y a tratar de revertir los efectos de la noche anterior, ¿qué clase de cumpleaños 29 es ese????... no sé pero mi naturaleza contreras me está diciendo que no lo puedo permitir.

Soy una persona controladora, me gusta tener el control de mi vida, de mis cosas, mis pertenencias, mi agenda, mis horarios, mi cuerpo, mi salud, no me gusta que me digan "no puedes", porque siento que me subestiman, y siento que ya no es así, siento que a pesar de que pueda controlar mi nivel de azúcar en un futuro; la diabetes seguirá controlando mi vida, porque ahora todo gira en torno a ella, yo giro en torno a ella.

Me han dicho "luego te acostumbras", "ni vas a sentir que ya no se te antoje esa comida", pero eso es bueno?, que ya no se me antoje porque la enfermedad logró vencerme? o que sea mi decisión no comer x comida?, para mí hay mucha diferencia hacer las cosas por decisión propia a hacerlas "porque tengo que".

En cuanto a la insulina, sólo duele si no te sabes poner la inyección, pero ya aprendí...

En México hay mayor cantidad de pacientes tipo 2, que tipo 1, sin embargo ésta última es ligeramente más peligrosa porque es más difícil de controlar y se caracteriza por descompensaciones con altos niveles de azúcar, en lugar de la hipoglucemia, como sucede con diabetes mellitus.

La inyección se aplica en los lugares donde se concentra la mayor cantidad de grasa en el cuerpo (brazos, abdomen y muslos), para asegurar la rápida absorción, la aguja debe estar a 45 grados aproximadamente de tu cuerpo.

El líquido siempre debe mantenerse a una temperatura de entre 2 y 5 grados Centígrados, incluso cuando se esté preparando la jeringa, por lo que la única vez que se separará del refrigerador será para colocarse segundos después en el cuerpo.