domingo, 1 de febrero de 2015

Hasta pronto Adi...

Diabetes: Tipo 1
Nivel de glucosa: 203


     Es difícil tocar este tema, tengo un nudo en la garganta desde que me enteré de que Adilene se nos fue, después de un mes de estar luchando por su vida.

Tal vez no tuve el gusto de tratarla como a otros compañeros del grupo de apoyo, pero si algo recuerdo perfectamente es su sonrisa y sus ganas de vivir.

Tenía 22 años, y 2 con el diagnóstico, no recuerdo porqué razón no tuvo acceso a la insulina durante dos semanas, creo que fue por falta de dinero, y eso fue suficiente para que su glucosa estuviera por encima de 600 y cayera en cetoacidosis, que la tuvo hospitalizada todo este tiempo.

No la pude conocer tanto como me hubiera gustado, pero de alguna manera siento que sí lo hice, porque teníamos esto en común, y esto nos trae otro tipo de conocimiento, nos familiariza con términos que la mayoría de la gente "sana" no conoce, y esas emociones que nos dan, estoy segura que no éramos muy diferentes una de la otra.

Desde que me enteré de su hospitalización me preocupé, porque como fue ella, me pudo pasar a mí, porque estamos juntos en esto, porque su preocupación era y es la mía, su dolor el mío, porque apenas tenía 22 años, porque tenía mucho qué vivir.

Sus riñones dejaron de funcionar, su hígado y pulmones tuvieron problemas, permaneció sedada la mayor parte del tiempo para hacer que su cuerpo no se esforzara tanto, y estuvo conectada a un respirador, no me imagino a una joven como ella, tan, tan viva, de esa manera.

No me pondré muy mística, quien me conoce sabe que no soy muy religiosa que digamos, pero quiero creer que si se fue tan pronto es porque ya había cumplido su misión aquí, y si no nos contagió en vida de su alegría y ganas de vivir; pues lo hizo en su muerte, con esa cachetada y cubetada de agua fría que te dice "CUÍDATE, TE PUEDE PASAR".

Estas semanas he estado molesta y fastidiada por tener esto, pero si algo he entendido es que si tengo que picarme "N" cantidad de veces para vivir y tener una buena calidad de vida, lo voy a hacer, sin duda.

Pero algo que me falta aprender es a pedir ayuda, me cuesta admitir que tengo un problema fuera de mi alcance, y cuando pido ayuda, es porque la situación ya me explotó en las manos, eso es en general, no sólo con mi azúcar, pero, ¿qué tal si un día esa misma cerrazón me impide ver que estoy al borde de la hospitalización?, cómo se aprende a pedir ayuda a tiempo?


Lo que pasó con Adi me plantó los pies en la realidad, que la diabetes existe y yo la tengo, que no porque me sienta bien, significa que lo estoy, pero que estoy a tiempo de controlarme, y que si tenemos esto es por algo, y si es así, tengo mucho que agradecerle por motivarme a hacer algo y dejar de lamentarme.

Gracias Adi, gracias por esta gran lección que me diste, aun sin saber de mí...